Como tratar con los mormones
Al discurrir sobre COMO TRATAR CON LOS MORMONES ni siquiera pretendemos dar un
conjunto de reglas rígidas por las que debamos guiarnos al hacer contacto con ellos. Cada persona
es diferente, física, mental y emocionalmente, con diversos grados de conocimientos y diversidad
de experiencias. Las situaciones todas difieren también. Aspiramos sólo a dar sugerencias de orden
general. El lector habrá de modificar estas sugerencias traduciéndolas a su propia experiencia y
modificándolas dentro de los parámetros de su propio temperamento y personalidad. Deberá
depender enteramente del bendito Espíritu Santo para que lo dote de tacto y sabiduría santificados
que resulte en irradiación de luz pura para los SUD. Tacto santificado dije y no tacto extremo que
nunca hace contacto.
En primer lugar, recuerde, que el mormón es un pecador perdido y necesitado del Salvador. Añada
a esto el atenuante de que se ha extraviado de la verdad y yace bajo el peso opresor del espíritu de
error que lo ha poseído. Este es un género que no sale sino con mucha oración y ayuno. Como
cristianos, usted y yo tenemos responsabilidad de amarlos con la clase de amor que no es común a
nuestra naturaleza y de orar intensamente por la salvación de sus almas. Tratar de ganarlos para
Cristo puede resultar una obra de paciencia que necesite años antes de que cuaje los frutos
deseados. Pero. . . no rehuya a "los misioneros" cuando toquen a su puerta. ¡Al contrario!
¡Salúdelos con una sonrisa sincera! Sea amable, cortés, y entable con ellos un dialogo cordial,
amistoso, libre de nombrismos y de ataques personales. Prepárese bien de antemano para la
oportunidad que le brindan de hacerles una clara presentación del plan de la salvación. Explíqueles
con sinceridad cómo el evangelio lo ha cambiado a usted. No se altere; no alce la voz; adiéstrese de
antemano para exponer con firmeza, aunque con sensibilidad y amor cristiano, el error mormón.
Exponga el error sin atacar al errado; refute el mormonismo sin atacar al mormón.
Ya lo hemos dicho. Para exponer cualquier error hay que saber dos cosas:
1) Cuál es la verdad y
2) En qué consiste el error.
He aquí algunos asuntos en que usted debe estar bien claro:
1. La Biblia como revelación acabada al completarse el canon del Nuevo Testamento. Los
mormones creen en revelaciones posteriores tal y como el Libro de Mormón, Doctrina y Convenios,
La Perla De Gran Precio y la opinión de los "profetas vivientes". Esté seguro que usted puede
articular bien su creencia en la Biblia como revelación final. Nuestro tercer aparte contiene ideas
preliminares a este respecto así como el once; todo en forma embrionaria. En el limitado espacio de
que disponemos no ha sido posible extendernos como hubiéramos querido. Al hablar con los
mormones cite usted la Biblia profusamente. Ningún poder se sostiene frente a su verdad. Ningún
sofisma puede quedar de pie ante la arrolladora sabiduría del libro de Dios. A la Biblia no hay que
defenderla; sólo con difundirla basta.
2. Familiarícese bien con las Escrituras que establecen las doctrinas de la unidad de Dios, la
transcendencia de Dios, la inmutabilidad de Dios. En el transcurso de este trabajo, hemos tratado
sobre ello aunque de manera elemental (repase el aparte IV). Profundice usted su conocimiento de
estas doctrinas. Los mormones creen en varios dioses. Su dios principal fue un hombre que
evolucionó hasta alcanzar deidad.
3. Estudie bien lo que la Biblia enseña acerca de Jesucristo, su humanidad, su deidad y la toda
suficiencia de su sangre para salvarnos. Los mormones no creen que la sangre de Cristo baste para
la salvación. (Repase los apartes V y VI)
4. Empápese de lo que los escritores evangélicos están diciendo sobre el mormonismo. Asesórese
con los líderes de su iglesia sobre la abundante literatura existente, especialmente con aquellos que
posean biblioteca. La bibliografía sobre los SUD es abundante y adecuada. Haga una visita a la
librería evangélica más cercana y pídales que le muestren material sobre los SUD. Recomenda-mos
el libro LOS FABRICANTES DE DIOSES por Ed Decker y David Hunt, EL MORMONISMO por
Hoekema, LOS MORMONES, SUS DOCTRINAS. . . SUS ERRORES por Floyd McElveen, EL
MORMONISMO REFUTADO por Jacobson, GUIA PARA EL OBRERO CRISTIANO por
Adolfo Robleto, PLAGIOS DE LA RELIGION CRISTIANA por Van Baalen, para sólo mencionar
algunas de las muchas obras existentes. En la medida de sus posibilidades adquiera algunos de estos
libros y forme un grupo de estudio en su congregación. Adiéstrese usted y adiestre al resto de los
creyentes de su iglesia para evangelizar frontalmente a los mormones. No los considere
"misioneros" como ellos gustan llamarse, sino considérelos un campo misionero al cual ir a
trabajar. Anime a otros cristianos a evangelizar a los mormones. Es un grupo en tinieblas y es
responsabilidad nuestra iluminarlos. Hemos de evangelizarlos como a cualquier otro perdido.
Reafirmamos que todo creyente evangélico debe ver, analizar, ponderar, discutir en grupo, la
videocinta LOS CREADORES DE DIOSES. De ser posible, adquiera una copia de este video para
tenerla a mano cuando los SUD toquen a su puerta. Invítelos cortésmente a verla y a comentarla con
usted. Sugiérale a los líderes juveniles, de caballeros y de damas de su iglesia, que proyecten esta
videocinta en sus respectivos departamentos. Es menester crear conciencia en la totalidad de la
iglesia. Todos los miembros y asistentes a su iglesia deben ver y analizar esta proyección.
Es importante que usted conozca los puntos salientes de las erradas creencias del mormonismo. No
para condenarlos, ni para pontificar sobre ellos, ni para demostrar cuánto usted sabe, o cuán
preparado está para discutir, sino para que el mormón perciba a través de su conversación cándida
con él que usted conoce lo que él cree, y a pesar de ello usted cree diferente. Un ex-misionero
mormón me contó lo mucho que le impactó el conocimiento sobre el mormonismo que cierto
cristiano tenía. Encontró a este creyente evangélico mientas hacía visitas con intención de
mormonizar la gente de cierto barrio. El toma y daca con este instruído, pero paciente y amoroso
hermano, ejerció una poderosa influencia en la posterior conversión de este ex propagandista del
error mor- món. Asegúrese usted, pues, de basar sus creencias, sus convicciones y sus
conversaciones en "así dice el Señor", en así "dice la Biblia", y no en opiniones humanas. Al hablar,
transpire amor y preocupación por el alma de ellos, guárdese de dar la impresión de ser un gallo de
pelea.
5. Los "misioneros" y 'élderes' mormones tienen unos cuantos puntos bien memorizados. No deje
que se los rastrillen todos como si se tratara de un ametrallamiento. No deje que dominen la
conversación. Recuérdeles que en un trayecto todo tren tiene sus paradas y que por eso usted quiere
que se detengan durante el curso de la conversación. Si usted los para, si les impide rastrillarle su
letanía, muy posiblemente el tren se les descarrilará. Con toda cortesía diga: "con permiso, necesito
que me aclare este punto". "¿En qué parte de la Biblia dijo usted que eso se encuentra?, este, mire
aquí hay una Biblia, vamos a buscar ese versículo que usted cita".
Cada vez que "los santos" le citen la Biblia, felicítelos, pero cortésmente demande que busquen y
lean esa cita directamente en la Biblia. Cuando accedan, pídales que lean los dos o tres versículos
anteriores y los dos o tres versículos que siguen. Usted debe asegurarse que el contexto de lo que le
están citando cuadra con la idea que ellos tienen sobre lo que enseña el versículo en particular que
le han citado. A menudo el contexto enseña precisamente lo contrario de lo que ellos tratan de
venderle. Compruebe usted, vez tras vez, si la Biblia dice en realidad lo que ellos dicen que dice.
Así es, haga preguntas a menudo, pídales que le expliquen a la luz de la Biblia cada cosa que digan.
Ellos dicen que creen en la Biblia, entonces deben mostrarle con la Biblia lo que creen. Por
ejemplo, cuando digan que creen en la Trinidad, pídales que definan esta creencia. Adiéstrese usted
en cómo mostrar en el Antiguo y Nuevo Testamento esta doctrina. Los mormones suelen usar la
palabra Trinidad pero en realidad lo que creen es que Dios Padre, Hijo, y Espíritu Santo son tres
dioses distintos. Esto no es creer en la Trinidad. (Repase el aparte II). Dígales que describan con
precisión lo que creen acerca de Dios. Se asombrará de lo que le dicen. Cuestiónelos acerca del
nacimiento virgíneo de Jesucristo, de su santidad, de su obra sobre la cruz, de su sangre que limpia
de todo pecado. No les pregunte si creen en la Biblia sino qué es lo que creen de la Biblia.
6. No los deje ir sin que usted les dé su testimonio. Explí- queles con claridad cómo conoció usted a
Jesucristo; cómo El lo encontró en el lodo y lo puso sobre la roca de la salvación. Hábleles del
cambio radical que Cristo ha hecho en su vida y de la paz, el gozo, el sentido de seguridad y de dirección
que le ha traído. Esto es algo contra lo cual nadie puede argüir.
7. Asegúrese de que usted entiende y puede explicar con destreza la salvación por la fe (punto) sin
la necesidad de las obras. En el mormonismo la salvación es por obras humanas entre las cuales está
el bautismo. Estudie por qué el bautismo es simbólico y no sacramental, y su significado como
testimonio externo de la realidad interna de la salvación. Repase el aparte VIII sobre el bautismo
por los muertos.
8. Asegúrese de que, Biblia en mano, puede presentarles el sencillo plan de la salvación. Vea que
contenga a lo menos estos cinco puntos:
(1) El hombre es pecador (Romanos 3:23)
(2) Merece el castigo por el pecado (Romanos 6:23)
(3) El castigo pagado por Cristo (Romanos 5:8)
(4) La salvación es un don gratuito (Efesios 2:8-9)
(5) La salvación debe recibirse (Juan 1:12)
jueves, 9 de abril de 2009
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